Para negocios que atienden por mensaje
Abi Agente
Conoce tu negocio y atiende por ti.
Lo armas tú, platicando unos minutos, y queda en línea con su propia dirección. Responde con tu información, deja a cada persona que escribe en tu CRM y te cede la conversación en cuanto entras tú.
02 · La ventaja
Por qué Abi
Tres diferencias que cambian el día de tu equipo desde la primera semana.
03 · Qué hace
Lo que hace tu asistente
Todo va dentro del plan. Lo que pide el plan Plus está marcado en su tarjeta.
04 · Cómo se arma
Una conversación, no un formulario
Abi te pregunta cuatro cosas y las va llenando mientras platican. Puedes escribirlas, o subir el menú, el catálogo o el folleto que ya tengas, y las saca de ahí.
Qué te pregunta, y qué te conviene tener a la mano
Un asistente de veterinaria y uno de inmobiliaria no necesitan saber lo mismo. Abre tu giro para ver las dos cosas: lo que te va a preguntar, y qué conviene tener listo antes de sentarte.
| Giro | De qué te pregunta |
|---|
05 · Con qué información contesta
Sólo sabe lo que tú le cargas
Tu asistente no sale a buscar nada a internet ni rellena huecos con lo que suene bien. Su única fuente es lo que tú le cargas, y lo que no está ahí, lo dice.
Cómo entra tu información
06 · Tú solo, o con nosotros
Qué haces tú solo, y para qué nos necesitas
Abi está hecha para que la armes y la mantengas sin nosotros. Aquí está, área por área, qué queda de tu lado, qué diseñamos juntos y qué no se puede prometer.
Funciones por área, según quién las hace
07 · Protección
Qué protegemos
Tres fronteras, y ninguna depende de que alguien se acuerde de respetarla: el asistente, tu información y la conversación con tu cliente.
08 · Fuera de alcance
Siete promesas que no te hacemos
De cada una está anotado quién pone el límite y, cuando lo pone una plataforma, el enlace a su propia documentación.
09 · Siguiente paso
Arma el tuyo y pruébalo antes de decidir
El constructor está abierto y no pide tarjeta ni registro: platícale a qué te dedicas y sal de ahí con tu asistente en línea, con su propia dirección, para enseñárselo a quien decide.